
El astro rosarino hizo los tres goles y alcanzó al alemán Miroslav Klose como el máximo artillero en la historia de los mundiales.

El pequeño Joaco soñaba con conocer a su ídolo, Franco Armani. A la espera de conocerlo dijo que le iba a pedir que juegue con él y que le firme la camiseta. Y lo consiguió. Hizo unas pataditas con el arquero, quien le dejó su autógrafo y lo despidió con un beso. ¡Sueño cumplido!















