Monseñor Cargnello confirmó que presentará su renuncia en 2027 y ya proyecta su retiro en un pequeño pueblo de Catamarca

El arzobispo de Salta anticipó que dejará su cargo al cumplir 75 años, tal como establece el derecho canónico. Aseguró que pondrá su renuncia a disposición del Papa algunos meses antes y reveló que planea retirarse a Santa Cruz, una pequeña localidad catamarqueña.
Salta25/06/2026

Con la serenidad y el humor que lo caracterizan, monseñor Mario Antonio Cargnello habló sobre una etapa que inevitablemente se acerca, el final de su ministerio como arzobispo de Salta y el comienzo de una nueva vida lejos de las responsabilidades de gobierno pastoral que ejerció durante más de dos décadas.

Durante una entrevista, el prelado confirmó que presentará su renuncia al cargo al cumplir 75 años, el próximo 20 de marzo de 2027, tal como establece el derecho canónico para todos los obispos de la Iglesia Católica.

"El tiempo es inexorable", expresó Cargnello al referirse a la proximidad de esa fecha. Aunque reconoció que aún no sabe cómo vivirá el momento, dejó en claro que su intención es continuar trabajando hasta el último día de su gestión pastoral.

El arzobispo explicó que su propósito es presentar la renuncia algunos meses antes de alcanzar la edad límite, con el objetivo de que el Papa pueda disponer lo que considere conveniente y comenzar a evaluar el proceso de sucesión en la arquidiócesis salteña. "Nosotros somos hijos de la obediencia", señaló al ser consultado sobre la posibilidad de que el Pontífice le solicite permanecer en funciones más allá de la edad establecida.

Lejos de pensar en un retiro pasivo, Cargnello ya tiene decidido dónde quiere vivir una vez concluida su misión al frente de la Iglesia salteña. Según reveló, se trasladará a Santa Cruz, un pequeño pueblo de la provincia de Catamarca, cercano a la capital provincial y al departamento Valle Viejo, donde años atrás desarrolló una de las experiencias sacerdotales que recuerda con mayor afecto. "Fueron dos de los mejores años de mi vida", recordó al hablar de su paso como párroco por esa comunidad.

El arzobispo explicó que ya comenzó a planificar la construcción de una pequeña vivienda junto a una capilla del lugar y que cuenta con el apoyo de personas de Catamarca para concretar ese proyecto.

Sin embargo, dejó en claro que no pretende asumir nuevas responsabilidades de conducción ni interferir en las tareas pastorales de otros sacerdotes. Entre bromas, reconoció que prefiere mantenerse al margen para evitar convertirse en una presencia incómoda. "No le quiero molestar a nadie", afirmó al explicar por qué eligió alejarse de Salta una vez concluido su servicio episcopal.

Aun así, aseguró que seguirá colaborando en todo aquello en lo que pueda ser útil. Entre sus intereses mencionó la oración, la lectura, el estudio y el acompañamiento de jóvenes y personas con quienes mantiene vínculos desde hace décadas.

Consultado sobre quién podría sucederlo, Cargnello fue categórico: la decisión corresponde exclusivamente al Papa. "Cualquiera puede ser. Puede ser un cura o un obispo. Eso lo elige el Papa", respondió, descartando cualquier especulación sobre nombres concretos o posibles candidatos.

Incluso aprovechó la ocasión para explicar cómo funciona el proceso de designación de un nuevo arzobispo. Detalló que intervienen la Nunciatura Apostólica, los obispos de la región, sacerdotes consultados y finalmente el Dicasterio para los Obispos en Roma, organismo que eleva una terna al Santo Padre, quien tiene la última palabra.

Respecto al balance de su gestión en Salta, Cargnello reconoció que todavía queda mucho por hacer y que nunca se puede alcanzar una satisfacción plena en una tarea tan compleja como la conducción pastoral de una arquidiócesis. "Lo importante es haber tratado de hacer lo que uno creyó en conciencia que debía hacer", reflexionó.

Fiel a su estilo directo, también dejó una definición sobre cómo imagina el día en que llegue su sucesor. "El día que él venga, entregarle y salir por la puerta de la Catedral", expresó entre sonrisas.

Mientras la Iglesia salteña comienza a mirar lentamente hacia una futura transición, Cargnello ya proyecta una vida más tranquila en el interior catamarqueño. Allí, lejos de los cargos y de los protocolos, espera continuar sirviendo a la comunidad, rezando, estudiando y acompañando a quienes necesiten una palabra o una mano amiga.

Te puede interesar
Lo más visto